“L(s)” se refiere al líder(es) en el culto. Estos serán escogidos por las iglesias presentes en el culto. “A” se refiere a la asamblea reunida en el culto.
PRELUDIO
Mientras tocan el Preludio, los dirigentes del culto, quienes vienen de diversas iglesias de la comunidad, se forman en el santuario de la iglesia anfitriona. O en el momento de la procesíon con la cruz que sigue inmediatamente despues del momento de silencio, los líderes pueden incorporarse en oración silenciosa alrededor de los que cargan la cruz. De cualquier manera, el líder anfitrión da la bienvenida a la congregación y presenta el contexto del servicio.
HIMNO/CANTO
Al comienzo del himno o del canto, realizado a la manera de Taizé o Iona, se aconseja, para la entrada de la asamblea en el siguiente tiempo de silencio, que cuatro jóvenes lleven una gran cruz y la coloquen en el suelo y despues se formen en torno a ella orando en silencio. El canto da paso a las palabras de introducción al silencio. T ambién es posible conducir a la asamblea al silencio con una entonación del órgano.
INTRODUCCIÓN AL SILENCIO
L: Hagamos silencio ante Dios... hagamos silencio en nosotros mismos... nos abrimos al silencio de nuestros hermanos y hermanas que viven en el sufrimiento: ¿"Un miembro sufre? Todos los miembros sufren con él" (1 Co 12:26). Que nuestros oídos se abran por este silencio en comunión con aquellos a quienes no escuchamos, ya sea porque callan, o porque se les hace callar. Oigamos la llamada de Cristo en vez de mantenernos sordos. El nos enseña a dejarnos afectar, como él, por el sufrimiento del otro. Así somos unidos en una iglesia.
Tres minutos de silencio.
HIMNO/CANTO
Un solista reanuda el mismo canto de introducción al silencio, haciendolo cada vez más fuerte, hasta que toda la asamblea se une al canto.
ORACIÓN
L: ¡Oh Dios, que reinas en tu esplendor celestial, has roto el silencio por la revelación de tu Palabra, Jesucristo, salida del seno de tu silencio y oculto al Príncipe de este mundo!
A: Abre nuestros ojos para que podamos ver a Jesús, la estrella que disipa nuestras tinieblas.
Abre nuestros oídos para que podamos escuchar las voces apagadas en el silencio de los millones a quienes sus voces se les debilitan por las pruebas y los sufrimientos de este mundo transitorio.
Abre nuestros corazones para que sepamos responder al dolor de las personas que sufren entre nosotros, como esta mujer de Betania quien derrama el perfume sobre la cabeza de Jesús, como un cierto Simón de Cirene que, sin protestar, llevó la cruz de tu Hijo, reducido al silencio por los que lo acosaban.
L: Aquí reunidos, rompemos el silencio con las palabras de la oración que Jesús nos enseñó:
A: Padre nuestro...
PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS
Lector: 1 Samuel 1:1-18
Salmo 28:1-2, 6-9. Señor... mi roca, no seas sordo.
El Salmo puede ser cantado.
Lector: 1 Corintios 12:12-29
Aleluya: Cantado
L: Evangelio según Marcos 7:31-37
Los niños y los jóvenes presentes pueden imitar el pasaje de Marcos 7:31-37. Esta escena de curación puede ser también objeto de una danza.
EL SERMÓN
El sermón es predicado por el líder de una de las iglesias invitadas.
CONFESIÓN DE LOS PECADOS - PERDÓN - SIGNO DE LA PAZ
L1: Dios está más dispuesto a perdonar nuestros pecados que nosotros a confesarlos.
Presentémonos ante Dios para confesarle el peso de nuestros pecados.
L2: Dios de misericordia, en tu Hijo tú nos ofreces el perdón incondicional para los pecados que confesamos sinceramente, concédenos tu perdón para los pecados manifiestos ante ti, como para los que no tenemos el valor de enfrentar.
Cuando por nuestros actos rechazamos tu voluntad;
Cuando por nuestra falta de interés por los demás les robamos la esperanza;
Cuando por indiferencia a obedecer tus leyes y por debilidad no hemos respondido personalmente o comunitariamente como deseas. Por tu misericordia te pedimos que atiendas y repares nuestras vidas rotas y aceleres la hora de la plena comunión entre nosotros, en nombre del amor de Jesucristo.
A: Amén.
L1: Acabamos de acoger el perdón de nuestros pecados que nos da la paz, ahora ofrescamonos los unos a los otros esta paz de Cristo. La paz de Cristo esté con vosotros.
A: Y con tu espíritu.
Música mientras los miembros de la asamblea se dan mutuamente la paz.
OFERTORIO
El líder anfitrión del culto designa el recipiente de la ofrenda e invita a todos a participar a dar. Un himno o presentación musical puede ser cantado durante la colecta.
INTERCESIONES
L: Dios de la gracia, creador nuestro, Dios de misericordia, redentor nuestro, Dios compasivo, ayuda nuestra, tú que sabes que tenemos necesidad antes de que te lo pidamos, te alabamos por la creación, por la redención y por tu incesante solicitud para con nosotros.
Cura nuestra sordera, que juntos podamos percibir más claramente el sonido de tu voz en el silencio de los pobres y de los enfermos.
Te pedimos por tu iglesia extendida por el mundo, todavía dividida, y que está encargada de anunciar a Cristo, Luz de las naciones.
Alienta en nosotros el deseo de trabajar sin descanso por la unidad de los cristianos, y que nada obstaculize nuestra búsqueda de esta unidad por la que Cristo oró.
L: Dios pastor nuestro, tú nos has llamado de las tinieblas a tu luz admirable. Haznos brillar como niños de luz.
A: Brille, Señor, brille. Brille en nuestras vidas.
L: Jesús, amigo de los pobres y forasteros, tú has tendido la mano para dar tu gracia y tu salvación a los que están lejos.
A: Concede a todos los que se sienten forasteros encontrar el consuelo y percibir tu presencia en nuestras comunidades de fe.
L: Jesús, enviado del Padre, tú has llamado a tus discípulos para que fueran mensajeros unidos en el anuncio del Evangelio y ser instrumentos de transformación de este mundo.
A: Ayúdanos a que la perspectiva de un mundo transformado avive la imaginación de todos los creyentes.
L: Espíritu Santo vivificador, que podamos ser sustentados continuamente de tu poder vivificante.
A: Por tu presencia entre nosotros, danos la fuerza a los que no la tenemos y concédenos ser la voz de los que están privados de ella.
L: Espíritu Santo, tú que eres vínculo de la unidad, concede a los dirigentes de nuestras comunidades de fe un celo inquebrantable en sus esfuerzos por la unidad.
A: Escucha nuestras oraciones, abre nuevos caminos de unidad para tu iglesia.
L: Espíritu Santo, tú que nos conduces a la verdad plena y rectificas lo que es falso, inspira a todos los que ejercen funciones de gobierno.
A: Concédeles la voluntad de velar por las necesidades de los pobres, de los pequeños y de los débiles sin voz, para que sean su prioridad y guárdales de toda tentación, para que su integridad moral esté preservada de la corrupción.
L: Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tú que eres uno en tres personas.
A: Permanece con nosotros para abatir los muros que nos separan, y reúnenos en Cristo por el vínculo del Espíritu.
L: Dios de amor, que eres misericordioso, mira benignamente a nuestras iglesias, a las que llamas a unirse y refleccionar diariamente en el amor misericordioso y compasivo de tu Hijo Jesucristo, Dios con nosotros por los siglos de los siglos.
A: Amén.
HIMNO DE ALABANZA
BENDICIÓN Y LAS PALABRAS DE CONSUELO
L: "Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más humildes, conmigo lo hicisteis” (Mateo 25:40).
"Venid a mi todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mateo 11:28).
Queridos amigos, estas palabras del Cristo van dirigidas a cada uno de nosotros. En efecto, en el centro de nuestros compromisos, incluidos nuestros compromisos ecuménicos, como en el sufrimiento del enfermo, la soledad y el desaliento de muchos de nosotros, Cristo está cerca. Nos sostiene en la debilidad. Es para nosotros consuelo y bendición.
Los representantes o ministros de las iglesias presentes se colocan ante la asamblea para la oración y la señal de la bendición.
L: Te bendecimos, Señor Dios nuestro, por el amor que nos has manifestado en Jesucristo, Señor nuestro.
En él, que nos ha amado, vencemos más el desamparo, la angustia, la persecución, el hambre, la pobreza, el peligro, la espada.
En el silencio del abandono y de la soledad, de la enfermedad y de la muerte, danos las riquezas de tu bendición.
Que sea más firme nuestra fidelidad de servirte en nuestros hermanos y hermanas; que sea más profunda nuestra alegría de cumplir tu voluntad.
Te bendecimos y te glorificamos, porque tú escuchas el silencio de nuestros corazones; tú actúas en nosotros con poder, curándonos y concediendonos hablar en el nombre de Jesús, tu Hijo.
Envíanos al mundo para realizar tu obra y abatir los muros del silencio que separan a los grupos humanos.
Concedenos dar siempre testimonio tuyo, único Señor nuestro, unidos en "una sóla fe y un sólo bautismo".
Y que podamos crecer en la gracia y en la paz de Dios que excede toda inteligencia, para que tu nombre sea glorificado.
A: Amén
BENDICIÓN FINAL
L: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo, esté siempre con vosotros.
A: Y con tu espíritu.
L: Podemos ir en paz con nuestros oídos destapados y nuestras lenguas desatadas para anunciar el evangelio a todo el mundo.
A: Demos gracias a Dios.
HIMNO FINAL
Como signo de la bendición de Dios, del consuelo de su palabra y de su presencia, en el momento de la dispersión de la asamblea hay posibilidad de que cada participante reciba un poco de perfume en las manos para transmitirlo a otras personas (una tradición de las iglesias ortodoxas).
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